Kits de suicidio asistido
Lo suelta como si nada: “He vivido ya 1.737 vidas y aun no logro descubrir el secreto de la existencia”. Esta entrando al cenit de su vida, una larga vida que ha dedicado a enseñar a innumerables personas una sencilla técnica de relajación que en alguna época fascino a los buscadores de “Verdades filosofales”.
También yo en una época fui buscador de “Verdades filosofales” pero lo único que descubrí es que: no podemos encontrar tales respuestas, o bien porque no sabemos hacer las preguntas correctas o porque simplemente queremos confirmar “certezas previas” a las que testarudamente nos aferramos y de las cuales no queremos deshacernos a pesar de saber en el fondo que son simples estupideces imaginarias… o bien porque quizas no hay respuestas, definitivamente.
Debo estar deprimido en esta época, porque al reflexionar sobre las divagaciones esotéricas del profesor de técnicas de relajación orientales, no pude evitar cierto sentimiento de sorna y desaliento. No cabe duda que es una persona inofensiva, bien intencionada y honesta, pero… ¿Acaso no esta irremediablemente equivocado? Hay toda una biblioteca de Paolos Cohellos, Krishnamurtis, biblias cristianas, Tao, Zen, alquimia, illuminatis etc. Etc. en su mente. Paradójicamente, esta muy al tanto de los últimos descubrimientos de la físicas teórica y “el boson de Higgs y la mecánica quántica” son algunos de los argumentos que utiliza para apoyar sus confusas teorías pseudo científicas.
¿Por qué tenemos tanto interés en ser eternos? ¿Por qué nos aterra la idea de la muerte? Si reflexionamos, el estar convencido de haber vivido 1.737 vidas es algo paranoico, pero mas paranoico aun es esperar completar el ciclo de tres mil y tantas vidas que según el, le faltan para iluminarse.
Hacen unos días escuche que (en broma) un grupo de amigos estaba colectando entre ellos, dinero para regalarle a uno de sus miembros menos populares: “Un kit personal para suicidio asistido”.
Si, debo estar viviendo días sombríos estos últimos días, porque el hecho no me hizo sonreír mucho y mas bien me hizo reflexionar en que: ya somos mas de 7.000.000.000 personas las que poblamos el planeta (siete mil millones)… En que los crecientes sufrimientos que este hecho de desequilibrio de la naturaleza produce son evidentes y en que quizás pronto los “Kits de suicidio asistido” no se verán tan macabros como en la actual época de “optimismo despilfarrador e irresponsable” y quizás sean la opción que muchos querrán optar ante el horror de la hambrunas, guerras y desastres que vienen, y quien sabe, ¿Por qué no? Quizás sean parte de “programas humanitarios de gobiernos” del futuro.
La idea no es nueva, quienes son de mi generación, quienes quizás recuerden una película en la que un anciano elige morir acogiéndose a un humanitario programa de gobierno que le permite usar precisamente uno de esos “Kits personales de suicidio asistido” rodeado por un escenario artificial de una campiña paradisíaca proyectado por una cámara de cine y con fondo musical de “La sinfonía del nuevo mundo”.
¿Sinfonía del nuevo mundo? Para quienes son hábiles en reconocer ironías macabras, quizás esta obra maestra de Berlioz, haya sido una buena elección del director de la película.
Ha, casi lo olvidaba: En la película, los restos orgánicos de quienes se acogían a estos humanitarios programas eran destinados a ser materia prima para elaborar unas galletas alimenticias llamadas “Soilent Green”. ¿Lo recuerdan?