indecentemente anormal
Del libro inédito: “Otras, historias de Barrio Adentro”
Trabaja en el taller vecino, es muy joven, me cuenta que tiene un hijo de apenas ocho meses, que tiene un lote de terreno un el que ha construido un rancho de laminas viejas, que ha logrado que el dueño de la fabrica le regale algún material de construcción sobrante que estaba tirado por el patio para mejorar su vivienda pero que el transporte le sale muy caro, me dibuja en el piso de arena el plano de su vivienda y me explica con detalles las mejoras que piensa hacerle. Le digo que me parece bueno que un joven que inicia una familia ya tenga un lote, un rancho de laminas, una bicicleta para ir al trabajo, un trabajo, pero sobre todo los deseos de mejorar sus condiciones de vida. ¿Has pensado en estudiar algo? No, yo no, es mi mujer la que esta estudiando en una de las misiones.
Escupe en el suelo cada cinco minutos a cinco centímetros de mis zapatos, y tiene un extraño tic que le hace cerrar los ojos y ladear la cabeza cada diez minutos. Como soy nuevo en el taller, seguramente le causo curiosidad y esta intentando ser amistoso. Se acerca de rato en rato a mi mesa de trabajo y me pregunta cosas de mi oficio... que en el fondo parecen no interesarle, porque nunca pone atención a lo que le explico. Me cuenta historias tétricas de su barrio en tono absurdamente jocoso, historias de los crímenes mas famosos que se han cometido en una gallera, se explaya relatando los detalles truculentos: “No lo mato de dos puñaladas, ¡Le planto 50 cuchillazos en pleno pecho... y lo seguía pateado en el suelo¡ Me relata sobre la cantidad de accidentes que ha visto en la vía rápida por la que viene a su trabajo en su bicicleta. ¡Luego del choque, el padre taba reventao en el piso y el hijo trataba de reunir sus sesos desparamaos en el asiento con un palito! La madre taba mas borracha que un trapo pero intacta. Paladea y disfruta morbosamente cada asquerosidad que relata.
De rato en rato detiene su interminable cháchara y me mira esperando algún signo de admiración, pero yo no soy de mucho hablar, por lo demás, parece no escuchar las preguntas que le hago por que simplemente no las contesta... y continua con su cháchara. Su conversación es un monologo, ya me di cuenta que las conversaciones entre la gente de este barrio son solo largos monólogos, cada quien se larga con su relato, el otro simula escuchar y en cuanto puede meter baza, comienza con su propio monologo al que tampoco nadie pone atención. Es un barrio triste este barrio.
¿Quiere que le mande a traer una chica señor Andrés? Tes ta solo parece y las que conozco cobran no mas de 50 bolos... hasta 30. Le digo que no me interesan las putas y abre los ojos del tamaño de unas toronjas. Si, debe estar pensando que soy anormal... quizás un marica o quizás un evangélico, eso suelen pensar de quien no rumbea, no se emborracha, no se droga, no usa prostitutas, que a veces lee libros, que no ve TV... de cualquiera que intenta ser simplemente decente. ¿Es usted evangélico señor Andres? No, que va, tampoco uso esas drogas... Pero me caen bien los evangélicos, algunos son decentes.
Quizas por asociación de ideas, me cuenta que el vino de Caracas y me relata que allá hay maricas con perfectos culos de mujercita... ¡Y tienen hasta tetas viejo!!! Yo me comí muchas maricas antes de juntarme con Clarita. ¿Quiere que le mande una marica? Algunos ¡asta ni cobran! Su cháchara comienza a molestarme, le pregunto; ¿Eres cacorro negro? ¿Te coges maricas? !Eso es una asquerosidad!!! Abre los ojos mas grandes aun y solo entonces se queda callado. Para el debo ser un tipo anormal !indecentemente anormal!
Trabaja en el taller vecino, es muy joven, tiene un hijo de ocho meses, aspira a tener una casa bonita y criar a su negrito decentemente... A pesar de que ha sido deformado por una cultura de violencia, a pesar de haber sido atrapado desde su nacimiento en un barrio donde el egoísmo es una estrategia de supervivencia, en un mundo de ignorancia, en un mundo de miseria. ¿Seremos pobres porque somos ignorantes? ¿O somos ignorantes porque somos pobres? No ha conocido mas que cacorros, putas, asesinos, maricas, borrachos, drogadictos... pero aun así aspira a tener una casa bonita y criar a su negrito decentemente... Pero el barrio lo jala pa abajo ¡caray!