Cooperativa: "El fracaso II"
Amanece. Los primeros rayos de luz se filtran por las rendijas de la puerta. Ayer, por un milagro y a precio de oro, conseguimos algunas bolsas del escasísimo cemento y en un segundo intento de organizar una empresa colectiva, para auto-proveernos de un trabajo estable, un par de mujeres venezolanas un colombiano, un peruano y yo, hemos fabricado con alegría nuestro primer lote de pre moldeados de cemento.
En un par de horas llegarán los otros socios de la cooperativa “Segundo intento” (Como yo le llamo con amargo sarcasmo a este segundo esperanzado intento de organizarnos en una nueva cooperativa, en recuerdo de una primera experiencia fracasada).
Me doy a la tarea de limpiar los moldes antes de que los demás trabajadores lleguen para que estén listos y comenzar una segunda tanda de fabricación. Con el ultimo rastro de jabón logro lavar apenas una docena de piezas. Es que en la Venezuela socialista no hay jabón ni detergentes desde hacen varias semanas por ninguna parte. Me esmero en limpiar a pura agua y trapo los residuos aceitosos pero ¡Q
ue va!!! Es imposible sin el auxilio de algún detergente o producto limpiador.
Los primeros rayos de sol me encuentran sudoroso, maldiciendo y mentándole la madre a quien corresponda la responsabilidad de la falta de todo en este país. Para mi no habría mucho inconveniente en oler mal por algunas semanas o meses o años, por falta de jabón… pero el caso es que: ¡De este re-puto artículo de limpieza depende nuestro trabajo!!! De él depende nuestro éxito o fracaso en nuestro intento de fabricar nuestros pre moldeados… de fabricarnos nuestras propias fuentes de trabajo.
¿A quien quejarse?, ¿A que político le podríamos explicar este ridículo inconveniente para pedir su colaboración? ¿Podría el “consejo comunal” ayudarnos a unos pocos venezolanos y otros discriminados extranjeros indocumentados, en nuestro intento de crearnos una fuente de trabajo funcional? ¿Alguna ONG de pomposo nombre podría hacer algo para ayudarnos a conseguir el reputo jabón o detergente necesarios para continuar con nuestro trabajo?
En el fondo, a nadie le interesa la suerte de dos mujeres y algunos pinches indocumentados. Podríamos trabajar 12 horas al día, comer tan solo caraotas, caminar casi dos horas con los hijos a cuestas para llegar al trabajo (como lo hacen las dos mujeres venezolanas)… Pero si no conseguimos ni una barra de puto jabón para limpiar los moldes con los que trabajamos… Simplemente no podremos continuar con nuestra labor y ningún esfuerzo valdrá para sostener este segundo intento de hacer una cooperativa.
Dudo que pueda contenerme la boca la próxima vez que algún político venga a hablarme bonito de la revolución o de vainas por el estilo… Lo mandaré simplemente ¡A la mierda!!!.